Fue dirigida, desde 782, por Alcuino de York, un clérigo procedente de Britania, que contó con la ayuda de algunos de los más prestigiosos sabios de la cristiandad latina.
Ninguna de las dependencias del Palacio era un local fijo de la Escuela, aunque existía una biblioteca y un scriptorium que produjo manuscritos y servía de archivo y escuela de escritura.
Imagen de la Escuela Palatina de Aguisgrán (Aachen-Alemania)

